| แฟ้มประวัติJesuSpace... Griten en s...รูปถ่ายบล็อกรายการ | วิธีใช้ |
|
06 กุมภาพันธ์ Mis aplausos y mi finalUna vez expuestos los 5 finales que han construido, con exquisito gusto, algun@s compañer@s de universo, sólo que me queda, por un lado, agradeceros, nueva, sincera e infinitamente (sobre todo esto último) vuestra participación, vuestras líneas, vuestro tiempo, vuestro apoyo y vuestra muñeca (absolutamente excepcional); por otro lado, desvelar la identidad de cada uno de ellos y presentar mi más humilde comentario de cada final y autor; y por último, dejaros mi final personal.
A riesgo de resultar cargante recalco y subrayo (una y un millón de veces)… MIL GRACIAS a los 5.
Espero que a los demás os hayan gustado tanto como a mí.
Final Nº 1: Eva Mayo.
Ella… Uno de los blogs que más me motivan leer. Como expuse en su presentación, si te gusta leer, visítala, si no te gusta leer, visítala. Hay gente a la que gusta el cine, otra gente a la que no tanto, pero ciertas películas gustan a todos. Eva Mayo tiene un merecido Oscar en expresión y sentimiento.
Final Nº 2: Ángela:
Ella… Llena de vida. Es la alegría y el humor ácido en uno. Visitar su blog y escapar de allí sin haber soltado alguna carcajada es síntoma de una urgente revisión médica del humor. Letras al más puro estilo “club de la comedia” que se transformaron en creatividad sin más al fundirse con las directrices marcadas por la historia. Mágica mezcla.
Final Nº 3: Cris
Ella…. Sensibilidad en estado puro. La ciencia de las palabras pintadas en tonos suaves. Cuando la visité las primeras veces descubrí que sabía dibujar mil lineas de perfección poética, para al poco, descubrir la poesía en ella. Es tal cual.
Final Nº 4: Almudena
Ella… Una de las personas en cuyo espacio los textos mejor saben adaptar el dogma al humor y viceversa. Igual dedica una entrada al humor más fino que a la reflexión más profunda. Cuando la conoces, no se aleja en nada de esa realidad.
Final Nº 5: Nelo Bacora.
Él… Nelo es lo que inspira, lo que expresa, lo que siente y te hace sentir. Son sus palabras, su sensibilidad, la forma de sus letras, su arte. No hay más…
Cinco rincones de absoluta e inexcusable parada (almuerzo y cena incluidos). Tú decides... Elige bien!!
Lazos de agua 3/3
A las 8:30, una vez vestidos ambos hermanos, bajaron a desayunar y marchar al colegio. Cuando llegaron a la cocina se encontraron, pegada a un regalo ostentoso, una nota que decía:
“Llueve a mares, pero por favor, ve a hacer tu examen. Llama a la tía María para que se quede con Bea. Hoy no trabaja. Espero que te guste el regalo. Cuando regrese del trabajo lo usamos, ¿vale? Mucha suerte con tus oraciones subordinadas: eres bueno analizando. Ve tranquilo. Un beso para los dos, Bernabé.”
David, inquieto, abre el regalo ayudado de Bea que se muestra aún más ilusionada. Del regalo surgen otros dos envoltorios. Uno plano y más grande. Otro cúbico y de más peso. Cada hermano, casi sin mirarse y de forma rápida y automática, agarra un regalo para abrirlo como si lo hubieran planeado. La cara de ilusión de David fue extraordinaria. Desde los ocho años adoraba el ajedrez, y a sus catorce años sabía bastante de ese juego. Era un tablero verde malaquita, y piezas de madera de boj. Un ajedrez de notable calidad que el niño supo apreciar.
Quedó emocionado durante unos segundos, después sonrió y subió el regalo a su dormitorio. Se asomó a la ventana. Llovía mucho.
La cerró, corrió las cortinas y se bajó con Beatriz.
– Está lloviendo, pero no te asustes. No es mucho. ¿Quieres que busque un paraguas grande, muy grande, y vamos al cole? – David preguntó sabiendo la respuesta de antemano.
La niña, con la cara casi desencajada movió la cabeza tímidamente de un lado a otro. Justo antes de que el puchero se convirtiera en llanto David continuó.
– Vale mira, haremos una cosa. ¿Llamo a la tía María y te quedas con ella esta mañana? – y añadió antes de que contestara – Yo volveré pronto.
– Bueno – su afirmación no inspiraba demasiada confianza.
– ¿Prefieres que me quede yo contigo? – Volvió a preguntar.
Beatriz negó nuevamente con la cabeza. David cogió el teléfono y marcó. No respondió nadie. Volvió a intentarlo pero no contestaron.
– María no está, yo me quedaré contigo.
– ¿No llueve mucho? Puedes ir al cole. Ya me he quedado sola alguna vez. No tardarás mucho, ¿verdad?
“Te has quedado sola alguna vez, pero no lloviendo a mares” – pensó, pero no dijo nada.
– No, no tardaría. Pero, ¿estás segura?
La niña volvió a mover la cabeza, esta vez con un gesto de afirmación. David le dio un beso en la mejilla y cogió un paraguas.
– Quédate tranquila. Enchufa la tele o acuéstate otro ratito. Vuelvo enseguida.
Cogió un bolígrafo y una carpeta con algunos folios y salió de la casa. A las 9:00 empezó el examen y apenas en una hora, sin que ningún compañero hubiera concluido aún, David entregó su examen, abandonando precipitadamente la clase, previa autorización de su profesor. Salió del colegio y corrió las cuatro calles que lo separaban de casa. Eran más largas que habitualmente.
La fría sensación que sintió en su mejilla fue extendiéndose al cuello, para ascender luego hasta la frente. Finalmente, salió del sopor.
– ¡Estas pesadillas duran demasiado tiempo! – comentó Bernabé con gesto de impotencia a su hermana.
– ¡David, despierta! Te quedaste dormido – susurró su madre mientras separaba su mano fría de la frente de él, cálida y húmeda por el sudor – Ha sido sólo un sueño. Tranquilízate cielo. Estamos abajo. Vino Elena. Son las 16:30.
– Han pasado tres años y nada ha vuelto ser lo mismo. – comenzaba a contarle Bernabé – Pasadas tres semanas del accidente de su hermana en la playa, pareció volver a sonreír, pero la mirada con la que observó a Bea cuando estaba tendida en la arena nunca ha desaparecido de sus ojos. Jamás dejó de echarse la culpa, pero a veces, tal vez un momento, parecía disfrutar de nuevo con algunas cosas. Esos momentos valían una vida. A nosotros también nos hubiera resultado más fácil todo si él lo hubiera aceptado de otra forma, pero luego fue a peor.
– Pasados dos meses se volvió ausente – continuó Carmen, la madre de David – y en ocasiones quedaba ensimismado en un mundo interno. Habían trascurrido dos meses y medio cuando comenzó su terror por el agua. “Tiene un Trastorno de Estrés Postraumático. Es usual que aparezca de modo tardío, pero con un tratamiento adecuado terminará remitiendo”, nos dijeron. Pero han pasado tres años y las pesadillas no desaparecen, su terror al agua sigue siendo idéntico y. lo que es peor, sus “ausencias” se siguen sucediendo – concluyó.
En ese momento David entró en el salón y todos callaron. Elena le dio un abrazo y lo besó. El sonrió y le devolvió el beso.
– ¡Hace mucho que no nos vemos! ¿Estás bien? – Le preguntó Elena cortésmente
– Oui – respondió David bromeando con sus viajes de trabajo a París.
– ¡Feliz Cumpleaños! – celebró Elena
– ¡Gracias! Este año te volviste a acordar – se mostró agradecido – Tengo mucha sed, enseguida vuelvo.
David entró en la cocina y volvió en pocos minutos, Apareció con un vaso de leche entre sus manos. Se sentó en el sillón mirándolo fijamente, sin reparar en que lo observaban. Sus dedos apretaban muy fuerte el vaso, y sus ojos, por la profundidad con que miraban, parecían conseguir ver el suelo de la habitación a través del líquido. Estuvo varios minutos sin hablar, pensativo. De repente, sin cambiar la posición de la cabeza ni la expresión de los ojos, enarcó una sonrisa, orgulloso de encontrar el pensamiento deseado….
“Como cada mañana, la primera palabra es para Beatriz. Con mucho sigilo, como de costumbre, entró en su cuarto:
– Bea, despierta cariño – susurra mientras le acaricia el pelo – Es domingo y son las 10:40. Hace un sol radiante”
ข้อคิดเห็น (10)ในการเพิ่มข้อคิดเห็น ให้ลงชื่อเข้าใช้ด้วย Windows Live ID ของคุณ (หากคุณใช้ Hotmail, Messenger หรือ Xbox LIVE คุณมี Windows Live ID อยู่แล้ว) ลงชื่อเข้าใช้ หากยังไม่มี Windows Live ID ลงทะเบียน
การติดตามข้อมูลURL การติดตามข้อมูลสำหรับข้อมูลนี้คือ: http://onjesuspace.spaces.live.com/blog/cns!752A330E4B10DA60!792.trak เว็บล็อกที่อ้างอิงข้อมูลนี้
|
|
|